Pandemia agudiza riesgo de cierre de planteles técnicos pequeños

Diario La Tercera

Educación superior perdió el 3,5% de su matrícula, con énfasis en los centros de formación técnica. Mineduc explica que el crédito Fogape y el fondo concursable de acreditación podrían ayudar a estos planteles.

El estallido social de octubre, los problemas en la rendición de la última PSU y la pandemia golpearon al sistema de educación superior, el que vio reducida su matrícula a niveles que no se veían desde 2014: según el Consejo Nacional de Educación (CNED), los estudiantes de pregrado cayeron en 3,5% en un año, con la pérdida de 42 mil alumnos.

La matrícula en las universidades se redujo en 2,1% y en los institutos profesionales (IP) cayó en 4,6%. Pero los planteles más golpeados fueron los centros de formación técnica (CFT), que perdieron el 6,3% de sus estudiantes.

En el país hay 41 de estos planteles, que reúnen a un tercio de los alumnos de la educación superior, y muchos de ellos antes de la pandemia se preparaban para enfrentar el proceso de acreditación obligatoria ante la Comisión Nacional de Acreditación (CNA). Pero con la fuga de alumnos y la crisis económica, ahora tienen un camino más difícil.

Así lo creen en el Consejo Nacional de Instituciones Privadas (Conifos), que advierte que aquellos planteles que tengan menos de cien alumnos podrían no sobrevivir a este proceso, debido a los nuevos estándares que exige la Ley de Educación Superior.

José Miguel Huerta, encargado de la Red de Calidad de Conifos, dice que hay nueve CFT privados que tenían escasa matrícula y que este año perdieron cerca del 60% de sus alumnos y hoy suman cerca de 400 estudiantes, por lo que podrían ser poco sustentables a ojos de los reguladores.

Entre estos planteles están el CFT Profasoc, CFT Infomed, CFT Insalco y el Instituto Tecnológico de Chile. “Con esa cantidad de estudiantes, la experiencia comparada dice que no tendrían posibilidad de acreditarse, a no ser que tengan una carta bajo la manga. Y creemos que son inviables”, dice. Esta situación haría que la matrícula del sector se concentre aún más: hay dos CFT que reúnen el 61% de la matrícula (Inacap y Santo Tomás).

Entre los institutos profesionales también hay cuatro que suman 120 alumnos y que caerían en la misma categoría. En tanto, este año el CNED registra el cierre de cuatro instituciones, aunque por razones ajenas a la pandemia: el IP Incacea, el IP Vertical, el IP Adventista y el CFT Esane del Norte.

El presidente de la agrupación de planteles técnico-profesionales Vertebral, Juan Pablo Guzmán, dice que “la pandemia ha afectado con fuerza la matrícula del sector técnico, porque la gente que estudia estas carreras necesita aprender en talleres y la pandemia nos alejó de las clases presenciales”, por lo que se hace necesario retomar esa modalidad hacia fin de año.

¿Qué hacer con estas instituciones? Según Huerta, una solución puede ser la entrega de más Becas Nuevo Milenio a los estudiantes del sector. Una idea similar tiene Guzmán, quien advierte que un alumno del sector técnico tiene un copago mucho más alto que uno universitario, pese a tener la misma condición social.

El subsecretario de Educación Superior, Juan Eduardo Vargas, dice que las instituciones pequeñas tienen algunas alternativas, como la postulación a los créditos Fogape, donde “se incluyó al 70% de las instituciones de educación superior, especialmente a aquellas que son más pequeñas, para que puedan acceder a préstamos en condiciones favorables”.

Agrega que el Mineduc abrió un nuevo proceso de postulación al Crédito con Aval del Estado para financiar las carreras del segundo semestre, y que el año pasado se abrió un fondo concursable de $ 848 millones, para 2019 y 2020, para que los CFT e IP no acreditados mejoren sus procesos internos y puedan presentarse ante la CNA. En 2019 fueron financiados siete proyectos.

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